Broke Carrey compone un nuevo cancionero argentino en HIJO DEL PAÍS
HIJO DEL PAÍS parte de una pregunta simple y difícil: qué significa ser argentino hoy. En su obra más personal hasta ahora, el artista Manuel Peña mira hacia la música popular nacional para explorar esa identidad desde el presente. A lo largo de sus 13 canciones conviven vidalas, tonadas y guitarras criollas con pop, rap y electrónica, en un lenguaje que toma de la raíz para ponerla en tensión y construir algo propio.
En esa pregunta aparecen distintas caras de Argentina: partiendo desde la oscuridad (“ZUPAY”), la ambición (“El Aplauso”), las identidades en redes (“formato vertical”) y los oportunismos de la política (“MIGUELITO”), para dar paso al deseo (“monumento..”), el recuerdo (“mi mejor intento..”) y la amistad (“Las Piedras”). Esa búsqueda no ocurre en soledad: toma forma en diálogo con otros, entre colaboraciones con el dúo santiagueño Trouve Feraud, el cantautor necochense Polo Martínez, el mendocino Cocó Orozco, y la producción del chileno Elmalamía junto al porteño Luis Lamadrid.
En los últimos años, Broke Carrey fue construyendo una obra que piensa la Argentina desde adentro. En BUENOS AIRES MOTEL exploró una identidad atravesada por el tango, el bolero y el hip-hop; en BAM: LA SUITE llevó esa búsqueda a un terreno más narrativo; y en Rio de la Plata profundizó un sincretismo rioplatense con algunas de sus letras más filosas. Ese recorrido desemboca en HIJO DEL PAÍS, en un momento de renovado interés por las músicas de raíz. Carrey entra en esa conversación desde un lugar propio: mezcla, tensión y fricción. El resultado es un disco donde la tradición no funciona como museo, sino como un fuego vivo y en movimiento.
“HIJO DEL PAÍS es la primera vez que siento que piso tierra firme. Es mi forma de volver a la raíz y pasarla por el filtro de mi vida. No es un disco conceptual sino documental: la historia se fue armando a medida que me encontré con las personas que forman parte del disco. Parte de un lugar de soledad y se transforma en un proceso de apertura, de reflejarse en el otro y interpelar y cambiar”. — Broke Carrey
Si alguna vez besaste el suelo, somos hermanos
“LEONES” es uno de los puntos más intensos de HIJO DEL PAÍS: un track frontal que condensa su pulso político. La canción se construye sobre un sample de la vidala tradicional que funciona como punto de partida para un relato cargado de tensión y orgullo colectivo. Sobre guitarras criollas, palmas y una percusión expansiva que evoca su carácter ritual, Carrey descarga un grito que ordena el sentido del disco: “Si alguna vez besaste el suelo, somos hermanos”. La frase funciona como síntesis: una identidad compartida que no se da por sentada, sino que se construye entre todos.
Ese espíritu también bajó a tierra en el roll out: semanas antes del lanzamiento, Carrey reunió a sus seguidores en un encuentro en Casa Spotify para escuchar adelantos del disco y recorrer una sala armada con sus referencias e influencias. La llegada de HIJO DEL PAÍS fue recibida con un gran asado, en esa forma argentina de hacer comunidad.
“Este disco no es mío, es de todos. Quiero que sea el puente para que mi mundo sirva de reflejo para todos los mundos. Nuestras historias son la señal de que estuvimos acá, y no nos quedamos callados. Soy otro hijo del país, y por eso, somos hermanos”. — Broke Carrey
ACERCA DE BROKE CARREY
Broke Carrey atraviesa actualmente una etapa de profunda exploración artística en torno a la identidad, el territorio y la música popular argentina. A lo largo de su obra, el artista argentino ha construido un recorrido que parte de la mezcla y la fricción entre géneros, épocas y lenguajes, entendiendo la identidad no como algo fijo, sino como un espacio en permanente transformación.
Su álbum debut, BUENOS AIRES MOTEL, presentó por primera vez esta búsqueda: un cruce entre tango, bolero, reggaetón y hip hop que se preguntaba qué significa sonar argentino en el presente. Ese universo se expandió luego en BAM: LA SUITE, un trabajo de carácter narrativo y cinematográfico que, junto a Melingo, profundizó en la identidad porteña desde una mirada conceptual y visual. Más adelante, en Rio de la Plata, Broke Carrey amplió el mapa con tres canciones que entrelazan candombe, jazz argentino y electrónica para abordar al país como una materia emocional y espiritual, proponiendo una lectura sensible del territorio y su memoria cultural.
En este momento de su carrera, Broke Carrey se posiciona como un artista que dialoga con la identidad latinoamericana desde una perspectiva contemporánea, lo que abre un terreno fértil para el desarrollo de audiencias internacionales interesadas en proyectos que conectan raíz, narrativa y experimentación sonora.




